miércoles, 14 de julio de 2010

Racismo en la televisión

El diario Los Angeles Times acusa en sus páginas que en la barra de programación nacional hay espacios que discriminan y estereotipan la cultura Sudafricana.

Apenas el pasado lunes 5 de julio uno de los programas matutinos con mayor audiencia en la TV nacional, ‘Primero el Mundial’, fue acusado de racista en un interesante artículo publicado por uno de los diarios de mayor prestigio al oeste de Estados Unidos, Los Angeles Times.
Según el autor del reportaje, Tracy Wilkinson, en México prevalece la discriminación, e hizo algunas fuertes criticas al mencionado programa que, por desgracia para nosotros como país, son bastante acertadas.
Hablar de lo reiterativa y aburrida que ha resultado la cobertura mundialista en Televisa respecto al ‘color’ y ambiente con los que pretendían sorprender al televidente puede ya hasta sonar trillado en este espacio, pero el hecho de que el show conducido por Brozo, Carlos Loret de Mola y Jacqueline Bracamontes sea objeto de críticas internacionales por la manera tan burda de su supuesta ‘recreación’ de Sudáfrica en el estudio, es digno de detenernos.
A unos cuantos días del cierre de esta Copa Mundial parece casi una burla a los telespectadores mexicanos que no hayan aportado nada rescatable y que, por si fuera poco, merezcan calificativos de segregación y discriminatorios a nivel internacional, lo que nos obliga a exigir que los contenidos en la televisora más poderosa del país nos enriquezcan, en lugar de degradarnos.
Estoy de acuerdo con el articulista californiano cuando habla de lo insultante que resulta ver a actores mal maquillados como si fueran personas de raza negra, con pelucas afro y vestidos con falsas pieles para simular habitantes africanos, una versión caricaturizada y esterotipada que habla de una producción mal investigada sobre una cultura que, aunque lejana, es abundante y exquisita.
En México solemos quejarnos de cómo nos retratan en el extranjero, pues si en el mundo creen que todos llevamos sombrero, trenzas y estamos sentados bajo un cactus es que no se han tomado la molestia de averiguar la riqueza de nuestra realidad. Entonces, ¿por qué hacemos lo mismo con otras culturas haciendo que el humor resulte ofensivo?
Me parece que es tiempo de que las producciones mexicanas replanteen lo que ofrecen, pues su público ha cambiado y, con base en ese cambio, también creo que es hora de que apaguemos la televisión abierta cuando encontremos que el contenido que nos dan hace escarnio de nuestra inteligencia como espectadores. ¡Aquí nos vemos!

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